La hepatitis B es una enfermedad muy
grave que se transmite principalmente por contacto sexual
con una persona enferma o a través de sangre contaminada.
Es decir, nadie debería acudir a una intervención
quirúrgica, inclusive a realizarse operaciones
odontológicas, sin tener la vacuna contra la hepatitis
B. El 20% de las personas que contraen la enfermedad mueren
por cáncer del hígado o cirrosis hepática.
Es la segunda causa de muerte por cáncer en el
mundo después del tabaco. Hoy en día, en
los países desarrollados la mayor parte de la población
ya está vacunada.
Más aún, los niños recién
nacidos en estos países, no salen de las clínicas
sin ser vacunados pues en esa edad, en caso de contraer
la enfermedad, muere el 50%.
Se hace un llamado muy especial a los jóvenes
y adultos en general, debido a que esta es una vacuna
que los pediatras las colocan de rutina en Venezuela
desde hace sólo 10 años.
Existe un porcentaje de pacientes después de
sufrir una infección por hepatitis B puede quedar
con secuelas como cirrosis hepática, insuficiencia
hepática, cáncer o ser portadora sintomático
crónico del a misma.
Es muy importante haberse colocado las tres dosis de
la vacuna y el refuerzo de 3 a 5 años después
de la tercera dosis, para desarrollar los anticuerpos
necesarios en contra la enfermedad. |